miércoles, 15 de febrero de 2017

Amor - odio entre compañeros de oficina





Buenos días,

Ayer fue San Valentín y hubo muchas muestras de amor y cariño a lo largo de todo el globo. Yo no soy muy de celebrar esta fecha y ayer ya hubo bastante amor en el aire, así que esta semana el post trata sobre la sección odisea en la oficina. ¿Te apetece? Sigue leyendo.

Entre compañeros de trabajo puede surgir el amor, pero ojo, también el odio. A veces no llega a ser odio en sí, solo es un poco de tirria o manía hacia alguien, pero que en ciertas situaciones nos puede hacer pillar un cabreo considerable.

Los primeros problemas empiezan con lo que cada uno considera la temperatura ideal en la oficina, por un lado están los frioleros y por otro los calurosos; no sé por qué, pero las personas con término medio escasean, ¿conocéis a alguna? El problema es poner la calefacción en invierno o el aire acondicionado en verano. Siempre alguno se quejará, si está demasiado alto o demasiado bajo, pero llegar a un acuerdo será complicado.

La iluminación también puede traer peleas. Si solo con luz natural (que en pocos sitios se puede), si encender todas las luces o algunas, si subir persianas hasta arriba o dejarlas a media altura, si poner o quitar el store, en fin, también da para rato.

El escaqueo es un clásico de los compañeros con la cara dura. De esto hablé en un post anterior. Tener que quedarte hasta tarde por culpa de otro no crea muy buen ambiente.

Puede que conozcas a algún compañero tóxico, de esos de la cara dura, pero que además se dedica a criticar en lugar de trabajar, a hacer que la gente se lleve mal porque sí. Mejor aléjate de esta gente.

Los que hacen la pelota al jefe o al superior y después hablan mal de él son de esos compañeros tóxicos que nadie quiere tener a su lado. Pueden además conseguir aumentos mejores que tú. Yo no sé hacer esas cosas, aunque tampoco quiero hacerlo así.

También está el que a pesar de hacer su trabajo, lo hace como mejor le viene a él, como le es más sencillo, y no como mejor debe quedar para que luego el resto pueda hacer un uso sencillo de ese trabajo.

Los compañeros que borran sin querer algo que te hace falta a ti,… ¿Cómo es posible? Pues pasa.

Ese momento en que tu superior te dice que enseñes al becario puede pararte el corazón. Algunos becarios son adorables, pero que se encargue otro por favor. En este post hablé e ello, échale un ojo.

Hay veces que un trabajo corre mucha prisa, pero prisa de verdad. Tanto que debes quedarte a echar alguna hora extra (sin remuneración, por supuesto, no pidas tanto) para terminarlo o adelantarlo lo suficiente. Cuando por fin lo terminas te quedas como si te hubieses quitado un peso de encima, te sientes además orgulloso de haber terminado a tiempo. Al cabo de unos días, espera … ¿qué es eso? ¿Todavía no se ha entregado? ¿En serio? ¿No corría muchísima prisa? Después del enfado dices que no te volverá a pasar, que la próxima vez te lo tomarás con más calma, total, después se tira casi una semana sin entregar. Pero no te engañes, volverás a caer en la trampa.

Así que ya sabes, ante cualquier situación de este tipo, respira, vete a la terraza a que te dé el aire o ve a por un poco de agua, en realidad no merece la pena sufrir tanto en el trabajo. Piensa en qué vas a hacer al salir, o a quién vas a ver, con quién vas a compartir un rato de tu tiempo libre, que es lo que realmente hace que la vida que merezca la pena.

Un beso, pero no ñoño. ¡Hasta la próxima!

Nuria
Transmite medio ambiente

No hay comentarios:

Publicar un comentario